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Es de suma importancia conocer los diferentes tipos de estanterías que se pueden utilizar en la industria y el comercio para el manejo, control y almacenamiento adecuados de la mercancía y los productos, sin embargo, hay otro aspecto fundamental que se debe siempre tener en mente al momento de diseñar un almacén, manejar los diferentes paquetes y elementos con los que se cuenta en él y seleccionar los racks para almacenaje ideales para satisfacer las necesidades de la empresa. Este aspecto es el tipo de carga que se maneja en el almacén, depósito o bodega.

Es imprescindible tomar en cuenta el tipo de mercancía a manejarse en el almacén, pues cada producto, cada carga y su respectivo método de manejo y empaquetamiento requiere un tratamiento diferente, para lo cual resulta fundamental contar con estructuras, maquinaria, estanterías y espacios adecuados para ello.

Cuando se considera este aspecto al momento de equipar un almacén, el resultado suele ser sumamente positivo, ya que la manipulación de la mercancía se lleva a cabo de la manera ideal, pues se cuenta con las herramientas necesarias para ello, además de contar con los procedimientos y protocolos ideales para el tratamiento de la carga, lo cual incrementa de manera considerable la eficiencia del trabajo, la rapidez y agilidad de las tareas, facilita el control e inventario de la mercancía y todo esto en conjunto resulta en el gran beneficio económico que implica la reducción de los costos de almacenamiento, manipulación y entrega de mercancía.

Desde luego, en caso contrario, cuando se lleva a cabo un proceso de diseño y estructura del almacén y sus estanterías en el que no se contemplan los tipos de carga, el resultado puede provocar la necesidad de realizar adecuaciones para poder realizar las tareas con una calidad mínima, lo cual puede resultar en pérdida de tiempo, esfuerzo y, por supuesto, dinero.

Como suele suceder con muchos otros objetos, productos o cosas, existen diferentes formas de clasificar la mercancía, clasificaciones y tipologías que a continuación se abordan.

 

Según su volumen

Con base en el volumen de la mercancía, es posible clasificarla en los siguientes tipos:

Cargas pequeñas. Como su nombre lo indica, este tipo de cargas son de poco volumen, bastante ligeras y fáciles de manipular debido a su tamaño, razón por la que el personal maneja estas cargas, que suelen encontrarse en pequeñas cajas, de forma manual y los racks para almacenaje utilizados son también compactos, aunque resistentes y en ocasiones especializados.

 

Cargas medianas. Son cargas con un peso que no suele superar los 10 kilogramos, con un volumen lo suficientemente cómodo para poder ser manipuladas de forma manual por los trabajadores y clientes y que suelen encontrarse también en cajas, garrafones o paquetes.

Cargas paletizadas. Este tipo de carga entra en esta categoría ya que el pallet o tarima es un elemento que incrementa el volumen de la mercancía, además de ser necesario para su manejo, pues debido a la forma o composición de algunos productos, de otra forma difícilmente podrían ser manejados dentro del almacén. Es necesario mencionar que el volumen de este tipo de cargas es indeterminado, puede ser variable, de mediano a muy grande, dependiendo del tipo de producto que se trate.

Cargas grandes. Son cargas de gran tamaño, peso y dimensiones, características que obligan a los usuarios a manejarlas con maquinaria especializada, ya que de otra manera sería prácticamente imposible, además de que estas cualidades también pueden imposibilitar en cierta medida su apilamiento.

Cargas muy grandes. Puede tratarse de un conjunto de cargas que se unen o apilan para formar una sola carga o de una sola unidad de gran tamaño y peso. En cualquier caso, se trata de mercancía que requiere de medios especiales para su manipulación, transporte y almacenamiento.

Adicional a estos 5 tipos de cargas, es necesario indicar que hay cargas con volumen o dimensiones especiales (demasiado grandes), sobre todo cargas que se fabrican de manera específica para algunos sectores y que por ello no requieren un sistema específico de almacenamiento, pues se entregan de forma directa al cliente, pero es necesario saber que existen.

Según su peso

Esta clasificación es sumamente sencilla, pues cuenta con cuatro tipos de cargas que se determinan según su rango de peso: cargas ligeras (de 0 a 5 kilogramos); cargas medias (de más de 5 y hasta 25 kilogramos); cargas pesadas (de más de 25 y hasta una tonelada); cargas muy pesadas (más de una tonelada). Conocer el tipo de carga según su peso es fundamental para determinar el nivel de resistencia y capacidad de carga de los racks para almacenaje del lugar.

Según su facilidad de apilamiento

Sin importar la dimensión de la mercancía, con base en este criterio hay dos tipos: cargas sencillas y cargas apilables. El primer tipo de mercancía es aquel que permite su depósito y manejo en los estantes de manera individual, pero sin la posibilidad de su apilamiento; el segundo tipo es aquel que por su estructura o forma de empaquetamiento permite que una unidad se apile sobre otra y así sucesivamente.

Según el lote

Esta clasificación se basa en la cantidad de unidades que se tiene por paquete o tarima, el cual es denominado como lote. Hay lotes de 3, 6, 12, 24 o hasta de cientos e incluso miles de unidades, dependiendo del tipo de producto.

Por ejemplo, las cajas de vino o cerveza suelen contener entre 9 y 12 botellas de líquido y las tarimas contienen entre 8 y 27 cajas, al igual que sucede con la leche, el aceite o el agua. Por su parte, productos como azulejo, teja o baldosas, suelen estar contenidos por metros cuadrados, por lo que puede haber cajas desde 9 y hasta 100 piezas del producto y tarimas o pallets con 27 o más cajas.

En algunos casos incluso se pueden considerar lotes de una unidad, cuando se trata de artículos grandes como refrigeradores o lavadoras, por ejemplo. Debido a la gran variedad de productos en el mercado, las clasificaciones por lote dependen prácticamente del tipo de empresa y almacén que se trate y sobre todo de la mercancía que se maneja.

Según el nivel de resistencia o fragilidad

En este caso, se pueden encontrar tres tipos de carga: Ligera, resistente y frágil.

La carga ligera es aquella que permite el apilamiento de la mercancía pero solo hasta cierto punto, pues si se supera su límite, la mercancía podría colapsar o verse dañada. Un claro ejemplo de esto son las cajas de leche. La carga resistente es aquella que puede soportar cualquier tipo de manejo y trato, sin peligro de que se dañe, rompa o deteriore, además de permitir su apilamiento sin restricciones.

En contraparte, la carga frágil es aquella que requiere un trato sumamente delicado y cuidadoso, no permite el apilamiento y debe manejarse de manera individual, pues de lo contrario podría verse dañada o rota. Un claro ejemplo de este tipo de carga es cualquier producto de cristal.

Estas cinco clasificaciones de las cargas que se pueden manejar en un almacén son las principales y su conocimiento es imprescindible para poder determinar el tipo de estanterías que resulta mucho más conveniente para el manejo de la mercancía y los productos que se manejan en el almacén, así como el sistema utilizado para su control y distribución.

Puede parecer un poco complejo realizar un análisis sobre el tipo o tipos de carga que se manejan, pero es fundamental para tener el mejor control en el almacén y una mayor productividad.